¡Bienvenida a mi vida!
le dije un día a la muerte,
pareces muy divertida,
creo que he tenido suerte.
Y a partir de ese día,
ella está siempre conmigo,
aunque antes la maldecía,
ahora es como un amigo.
Me acuerdo mucho de ella,
a veces la he sentido,
es igual que una doncella,
con un precioso vestido.
Y así he aprendido a vivir,
aliándome con el miedo,
y el día que me veáis morir,
por mi, dar la vuelta al ruedo.
Si después de leer esto,
has conseguido entender,
lo que he querido explicarte.
Me enorgullece saber,
que he puesto de manifiesto,
lo de ¡Morir es un arte!
Antes de crucificarte,
o pensar en detenerte,
juega a tope tu partida.
Ya tendrás tiempo de resignarte,
y aceptar que la muerte,
forma parte de la vida.
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