Estoy en un banco sentado,

en la puerta de tu curro,

estoy triste y apenado,

y entre sollozos discurro.

 

Espero expectante el momento,

en que salgas por la puerta,

para darte el firmamento,

y en mis brazos, caigas muerta.

 

Pero es hora de despertar,

del sueño más deseado,

aunque no puedo evitar,

apartarme de tu lado.

 

Porque tú lo has sido todo,

tierra, cielo, sol y mar,

y a vivir no me acomodo,

si no te puedo besar.

 

Porque el amor no se controla,

ni se puede dominar,

igual que una caracola,

arrastrada por el mar.

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