Perdóname si alguna vez te ofendo,

si lo hago es porque estoy herido,

es cierto, ni yo mismo me entiendo,

si nada puedo dar para que pido.

 

Es de humanos el tener errores,

y de valientes saber pedir perdón,

pero esta vez no te lo diré con flores,

ni te daré una larga explicación.

 

Simplemente te escribo mil perdones,

con tinta, respeto y humildad,

intentado que cese tu dolor.

 

Y por favor no me abandones,

no quiero envejecer en soledad,

¡qué será de mi almohada sin tu olor!

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