En noches de tristeza y de penumbra,

de bostezos a las puertas del hastío,

no entiendo porque ya no se alumbran,

tus ojos al cruzarse con los míos.

 

Que maldito huracán entrometido,

arrastro a este amor hacia el abismo,

todo esto me lo tengo merecido,

al fin al cabo sigo siendo el mismo.

 

Que extraña sensación te queda dentro,

después de despreciar lo que tenías,

y saber que hay que empezar de nuevo.

 

Pero estoy acostumbrado al desencuentro,

así que ya está bien de tonterías,

que a mi esta situación me importa un huevo.

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