Para que siempre recuerdes,

a ese que tanto amabas,

aquel al que nunca ofendes,

y tanto necesitabas.

 

Para que nunca me olvides,

ni me borres de tu memoria,

por si algún día me escribes,

pa reiniciar nuestra historia.

 

Para que tengas en cuenta,

que estás en mi pensamiento,

pa cuando cumplas cuarenta,

sin haber dicho lo siento.

 

Y también para decirte,

que yo sigo siendo el mismo,

que aunque decidieras irte,

espero aún tu catecismo.

 

Y por ahora nada más,

simplemente me despido,

para no cambiar de tema.

 

¡Y no olvides a Barrabás!

que pone un sexto sentido

cuando te escribe un poema.

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