La incertidumbre de no saber morir,

golpea por momentos mi cabeza,

el día que yo deje de existir,

el mundo llorara de la tristeza.

 

Los payasos tendrán un gesto serio,

al ver brotar la sangre por el suelo,

mi cuerpo estará en el cementerio,

y mi alma subiendo para el cielo.

 

Reirán los que me han odiado,

y se reunirán sin demora,

a brindar sobre una mesa.

 

Pero estoy mentalizado,

pa cuando llegue la hora,

no me pille por sorpresa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.