¡Vaya! Por fin has aprendido,

parece que te ha costado,

aunque no exijo, si pido,

que devuelvas lo prestado.

 

Porque yo te he dado todo,

hasta lo que no tenía,

aún hundiéndome en el lodo,

he intentao darte alegría.

 

Y tú me lo has pagado,

mandándome al carajo,

dejándome de lado,

mintiéndome a destajo.

 

Ahora quieres que te quiera,

por lo menos como antes,

pero no te temo fiera,

ni aguanto más tus desplantes.

 

Aunque parezca mentira,

se me acaba la paciencia,

y no se de que te extrañas.

 

El sol tiembla si te mira,

pero limpia tu conciencia,

porque tiene telarañas.

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