Vaya problema tenemos,

con los clubes de carretera,

¡a ver donde las metemos

a las lumis de Montera!

 

Ellas piden sus derechos,

quieren currar con contrato,

aunque tengan buenos pechos,

pueden tener aparato.

 

Ellas viven muy contentas,

las hay que hasta dan el pego,

unas piden mil quinientas,

y otras medio talego.

 

Las hay rubias y morenas,

las hay indias y mulatas,

aunque algunas estén buenas,

solo son putas baratas.

 

Llevan la ropa trapera,

algunas enseñan el culo,

si las tocas una pera,

pues ellas llaman al chulo.

 

Las mujeres indignadas,

ya no se fían un pelo,

de lo que dicen sus teles.

 

Cuando ven por sus ventanas,

a un magnífico travelo,

enculando al padre Apeles.

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