Podría escribirte mis memorias,

o incluso engañarte sin piedad,

pero esta vez me dejaré de historias,

pues voy a contarte la verdad.

 

Espero no dejarte anonadada,

si te digo que aún no he cambiado,

que sigo siendo el llorón de la manada,

un bufón en el mundo del pecado.

 

No creas que me avergüenza lo que digo,

que cada uno tiene sus razones,

por suerte entre las piernas y el ombligo,

sigo teniendo un buen par de cojones.

 

Por eso, te escupo en la cara lo que pienso,

ahora que me encuentro decadente,

en el juego del amor estoy suspenso,

en el arte de soñar, sobresaliente.

 

Es cierto que soy un bicho raro,

que lo único que escribo son sandeces,

y que a parte de pesao soy un hortera.

 

Pero siempre tiro a dar cuando disparo,

y prefiero ser carnaza para peces,

que currar en un club de carretera.

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