Alucinando

Lo cierto es que a menudo fantaseo,

me subo en lo alto de una nube,

y ardo a fuego lento de deseo,

con aquella amante que nunca tuve.

 

Vuelvo a la Tierra y estoy solo,

y tengo que inventarme otro papel,

ahora soy un ardiente Marco Polo,

que viaja por los valles de tu piel.

 

Y no conforme con todo esto,

decido acabar siendo cantante,

con pitas de macarra muy apuesto,

que escupe cuando canta a Bustamante.

 

Entre aplausos me voy del escenario,

cansado del oficio de cantar,

y me meto en un confesionario,

a escuchar a jovencitas pecar.

 

Por desgracia hubo un chivatazo,

y alguien me echó de la iglesia,

me propinó un fuerte escobazo,

que me produjo esta amnesia.

 

Solo recuerdo aquel hombre,

creo que debía ser un cura,

porque iba uniformado.

 

Maldijo a voces mi nombre,

porque yo la tenía dura,

y eso si que era pecado.

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Tengo, tengo, tengo

Tenemos los barcos, los trenes, los coches,

tenemos las tardes, las noches en vela,

tenemos insultos, caricias, reproches,

tenemos a Lorca, Alberti y a Cela.

 

Las pipas peladas, las sopas de sobre,

la pluma, los bolis, la tinta, el tintero,

relojes de plata, anillos de cobre,

cigarros que huyen al ver un mechero.

 

Tenemos el sexo, el alcohol y la droga,

tenemos las discos, los bares de alterne,

tenemos el preso, el árbol, la soga,

tenemos historias del gran Julio Verne.

 

Las flacas, las gordas, las feas, las guapas,

reyes de la farsa, príncipes, princesas,

el juego del teto, las bolas, las chapas,

orinales sucios, condones, compresas.

 

Tenemos el rap, el chotis, el tango,

tenemos la puta, el chulo, al esquina,

tenemos el póquer, el mus y las damas.

 

La dulce papaya, la piña, el mango,

el ínclito Aute, Serrat y Sabina,

y el fornido cuerpo del Rey de las Camas.

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Encaje de bolillos

Soy yo quien ha llegado,

ya puedes morir de miedo,

soy la voz hasta callado,

soy el quiero, soy el puedo.

 

Soy aquel que todo espanta,

el que siempre da la cara,

soy la raspa en tu garganta,

soy el tren que nunca para.

 

Soy el puño que golpea,

soy la lágrima en tu ojo,

soy el que nunca se apea,

soy tu sueño, soy tu antojo.

 

Soy la sangre de tus venas,

soy los poros de tu piel,

soy alegría en tus penas,

soy la guinda del pastel.

 

Soy la droga que te metes,

soy la cresta de la ola,

el mejor de tus juguetes,

el primero de la cola.

 

Soy el whisky de tu vaso,

soy el fuego de tus labios,

el señor de tus anillos.

 

Soy el que nunca fracasó,

soy la mente de los sabios,

soy encaje de bolillos.

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Bienaventurados

Bienaventurados los que callan,

porque nuca meterán la pata,

los petardos que no estallan,

los pechos con fresa y nata.

 

También los que a veces mienten,

porque otras dirán la verdad,

los sentidos que no sienten,

los presos con libertad.

 

Bienaventurados sean los fieles,

pues siempre serán engañados,

las putas de los cuarteles,

los sostenes apretados.

 

Los que no tienen espejos,

porque sabrán envejecer,

los que siempre escupen lejos,

los que ríen al nacer.

 

Bienaventurado aquel que escucha,

porque tiene la certeza,

de que algo va a aprender.

 

Las lesbianas en la ducha,

los dolores de cabeza,

el que compra pa vender.

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Si me aburro

Despierto, me levanto, casi muerto,

me lavo, fantaseo, disimulo,

me hago el remolón, soy un experto,

intento espabilarme, voy de culo.

 

Me visto, te recuerdo, te maldigo,

te olvido, desayuno, me sonrojo,

me como el tarro, canto, sumo y sigo,

me pongo las ideas en remojo.

 

Me rasco, me hago cruces, estornudo,

pongo la tele, silbo, me equivoco,

me toco el pene, pienso, lloro, sudo,

me tiro un pedo, invento, me hago el loco.

 

Intento suicidarme y sobrevivo,

camino, hago el pino, me cabreo,

me burlo sin piedad de lo que escribo,

me miro los coturros cuando meo.

 

Me ducho, me acicalo, me fustigo,

me peino, hago pesas, me desnudo,

duermo un poco, me bajo de la parra.

 

Me cuento los pelillos del ombligo,

me tacho a mi mismo de cornudo,

juego al trivial, mientras toco la guitarra.

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Sigo y sumo

Maldigo a las parejas que se besan,

delante de mi cara con descaro,

las guerras y las muertes que no cesan.

las colas que se crean en el paro.

 

Los trenes que circulan con retraso,

los guapos que se miran al espejo,

los macarras que se ahogan en un vaso,

la gente que se burla de los viejos.

 

Maldigo a los que roban a los pobres,

a las novias que van con millonarios,

los falsos remites de los sobres,

los gays que se refugian en armarios.

 

Los pijos que se visten a la moda,

los candados que cierran los diarios,

la cara de los novios en la boda,

la firma sin pudor de los notarios.

 

Maldigo las espinas de las rosas,

los que fuman y me echan el humo,

las tallas 32 de las modelos.

 

Las flores sin olor, las mariposas,

las películas de amor, sigo y sumo,

los ángeles que emigran de los cielos.

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La virtud

Primo soy, de mi prima la tristeza,

inseparable amigo de la soledad,

fiel compañero de la pereza,

fogoso amante de la igualdad.

 

Feroz enemigo de la hipocresía,

incondicional fan de la razón,

hermano menor de la poesía,

colega del latir del corazón.

 

Adepto habitual a la justicia,

compadre de las cosas con humor,

asesino brutal de la malicia,

guardián del palacio del amor.

 

Marido de mi novia la inocencia,

soldado defensor de la piedad,

gobernador del país de la coherencia,

sicario de la temida maldad.

 

Deseo que en el mundo entero,

esta especie de actitud,

haya causado sus efectos.

 

No quiero ser peliculero,

pero sin duda mi mejor virtud,

es la de no tener defectos.

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El empresario

Como puedes ser tan tierno,

y a la vez ser tan hortera,

como quieres ser invierno,

si eres un primavera.

 

Te burlas del pobre obrero,

porque no tiene cultura,

tus estudios: el dinero,

como única asignatura.

 

No eres más que un empresario,

que huele a alcohol cuando pasa,

tu puta de lujo a diario,

mientras tu mujer está en casa.

 

Te vistes siempre de traje,

te gustan mucho las faldas,

no eres más que un personaje,

aunque lleves guardaespaldas.

 

Humillas sin despeinarte,

a todos los trabajadores,

que no cumplen tus honores.

 

Pero deja de engañarte,

que no eres más que un payaso,

ahogándose en su fracaso.

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Dulce sueño

Ayer tuve un dulce sueño,

soñé que tenía poderes,

convertía lo grande en pequeño,

a los hombre en mujeres.

 

Agitaba al aire mi varita,

y convertía a Aznar en sapo,

a Fraga en una perrita,

ahogaba a Bush en un gapo.

 

Ponía bancos sin alarmas,

compraba los mejores besos,

transformaba en flores las armas,

dejaba libres los presos.

 

Tenía un harén de chavalas,

vestía de traje a mendigos,

de plástico eran las balas,

¡Satán y Dios son amigos!

 

Cuando estaba en lo mejor,

de un golpe me desperté

gritando un no muy rotundo.

 

Miré a mi alrededor,

sentí náuseas, vomité,

asqueado de este mundo.

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Entre montañas

Que tienen esas montañas,

que a lo lejos deslumbran mis ojos,

donde habitan alimañas,

que se nutren de despojos.

 

Paisaje lleno de verde,

con veredas y caminos,

allí donde el Sol se pierde,

entre abedules y pinos.

 

Oasis para el cazador,

palacio para las flores,

donde entona el ruiseñor,

y bailan los roedores.

 

Y los aullidos hacen eco,

cuando chocan con las rocas,

y siempre hay un recoveco,

donde el miedo calla bocas.

 

Allí el aire sabe a gloria,

y el agua es bendecida,

por la nieve de los picos.

 

Allí la guerra es historia,

ni la tierra es compartida,

ni existen pobres, ni ricos.

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